Análisis: ¿Cuánto duran los beneficios fiscales anunciados para las PYME?

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Se publicó la Resolución General Nº 3.878 de la Administración Federal de Ingresos Públicos que instrumenta los dos primeros anuncios efectuados: El diferimiento en el pago del Impuesto al Valor Agregado y la posibilidad de obtención de certificados de no retención de IVA con menores requisitos.

El Instituto de Análisis de la Realidad Fiscal (IARAF) que encabeza el economista Nadín Argañaraz, efectuó un análisis de la Resolución.

Un primer aspecto a remarcar es el universo de potenciales beneficiaros, el cual se puede considerar amplio toda vez que las empresas que pueden acceder al beneficio son aquellas que, sin formar parte de grupos económicos, hayan tenido una facturación anual promedio de hasta los montos incluidos en el cuadro que ilustra esta nota, según la actividad y organización jurídica.

Las Facilidades para solicitar constancias de no retención

En los últimos años se ha evidenciado un importante crecimiento en la recaudación de impuestos provenientes de los regímenes de retención y percepción, principalmente en el caso del impuesto a las ganancias y afectando también al impuesto al valor agregado.

Esta situación deriva principalmente de la falta de actualización de los parámetros de cálculo de las retenciones (que por ejemplo en el caso del impuesto a las ganancias no se modifican desde hace más de diez años) como resultado de lo cual una gran cantidad de operaciones quedan sujetos a los regímenes vigentes.

En el caso del impuesto a las ganancias la problemática se refleja en que un porcentaje cada vez más elevado del impuesto determinado termina siendo pagado, vía retenciones, antes de la fecha de presentación de la declaración jurada con el consiguiente perjuicio financiero para el contribuyente.

En lo referente al impuesto al valor agregado, principalmente en aquellas actividades de bajo valor agregado, la importancia creciente de los regímenes de retención y percepción provoca en muchos casos la existencia de saldos a favor recurrentes que no pueden ser recuperados por los contribuyentes.

La cancelación trimestral de los saldos a pagar del impuesto al valor agregado

Finalmente la medida a priori más importante de las anunciadas ha sido la posibilidad de ingresar en forma trimestral los saldos de las declaraciones juradas de IVA que deben seguir presentándose mensualmente.

Es decir, los saldos surgidos de las declaraciones juradas de IVA de junio, julio y agosto de 2016 deben cancelarse totalmente recién al vencimiento del período agosto, es decir entre el 18 y 22 de septiembre según el número de CUIT, mecanismo que se repite para los tres trimestres siguientes.

Analizando la aplicación práctica del beneficio debe concluirse que la obligación tributaria de los potenciales beneficiarios no experimenta un verdadero diferimiento, sino que este es solo transitorio ya que al término del tercer mes de cada trimestre se encontrará en la misma situación que en la actualidad en el sentido de que en ese momento la totalidad de la obligación devengada en el trimestre deberá ser abonada dentro de los veinte días del mes siguiente.

Entiéndase bien, el contribuyente que opte por este régimen va a lograr una ventaja financiera dado que puede diferir el pago de la obligación tributaria del primer mes del trimestre (por sesenta días respecto a su vencimiento original) y del segundo mes (por 30 días), pero la misma será efímera dado que al final del trimestre deberá cancelar el total de la deuda al momento del vencimiento del IVA correspondiente al tercer mes del trimestre.

De la forma en que se ha instrumentado este beneficio se cree que no logrará el objetivo planteado de significar un alivio financiero real para las pymes y de facilitar el financiamiento de su capital de trabajo dado que:

  1. a) no hay ninguna causa que permita suponer que los clientes de las pymes que difieren el pago de sus compras como una práctica comercial habitual, al final del tercer mes de cada trimestre se pongan al día y en consecuencia solo se logra que el ahogo financiero que para estas empresas supone abonar el impuesto por operaciones no cobradas, pase de ser mensual a trimestral.
  2. b) las necesidades de incremento de capital de trabajo suponen una inversión de tipo permanente toda vez que el monto del mismo suele elevarse conjuntamente con el crecimiento de la firma y, en consecuencia, no puede ser financiado con fondos que deberán “ser devueltos” en tan solo dos meses como es el caso del beneficio instrumentado.
  3. c) en base a las consideraciones efectuadas en los puntos anteriores puede concluirse que el beneficio financiero que la medida anunciada genera existe, pero seguramente se limitará a lograr un rendimiento financiero de cortísimo plazo para el excedente temporario de fondos derivado de la prórroga del vencimiento de las obligaciones fiscales de los dos primeros meses de cada trimestre, sin solucionar el problema que para las pymes significa los plazos de cobranza de sus ventas y la falta de financiamiento para el crecimiento de su capital de trabajo.

En este sentido se cree que hubiese sido una medida mucho más en consonancia con los objetivos planteados, el diferimiento permanente de la obligación tributaria de estas empresas por ejemplo por treinta días, es decir que el saldo de la declaración jurada de IVA de junio de 2016 pase de vencer entre el 18 y 22 de julio, a vencer entre el 18 y 22 de agosto y así sucesivamente las siguientes.