Tracción delantera

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Citroen: símbolo de la tracción delanlera.

La tracción delantera nació fundamentalmente, de la idea de los carros de caballos, donde el vehículo era a tracción y no a propulsión. Entonces, por traslación de la idea, surgió la tracción delantera, la cual dejó de usarse durante mucho tiempo por un problema de costos y también, por una falta de necesidades.
Anteriormente, en los vehículos no se buscaba reducir los pesos ni tampoco se los diseñaba para ser más económicos, de menor tamaño y más seguros.

La necesidad de reducir el consumo, trajo aparejada una disminución de peso; además, las altas velocidades de los actuales vehículos obligan a buscar mayores niveles de seguridad. Paralelamente a esto, la evolución y desarrollo de la tecnología y la metalurgia, cada vez más confiables, motivaron que la tracción delantera lograra una notable aceptación por parte de fabricantes y de usuarios.

Durante muchos años no se aplicó, porque los motores eran de gran potencia y no resultaba fácil obtener elementos o materiales confiables, semiejes, por ejemplo, que pudieran transmitir a las rueedas esa potencia durante miles de kilómetros, y simultáneamente, lograr una simplicidad del sistema que no complicara la mecánica del auto en sí.

Conceptualmente, era más simple construír un vehículo con propulsión trasera.

Con la aparición de suspensiones independientes, resultó más práctico y sencillo colocar la tracción adelante, obteniéndose así otra importante solución: el espacio, es decir tamaño exterior del vehículo versus tamaño interior.

Varios fueron los factores que posibilitaron una masiva difusión de la tracción delantera.

Quien manejó un vehículo con tracción delantera conoce la diferencia entre conducir un auto con ruedas tractoras delanteras que arrastran la masa del automóvil, a dominar un vehículo impulsado por ruedas motrices posteriores. En el primer caso, el conductor traza su trayectoria, en el segundo debe tratar de mantenerse dentro de ella. La tracción delantera permite una seguridad en el manejo y un agarre al piso, cualquiera sean las condiciones del mismo. Precisamente, cuando peores son esas condiciones, mejor es su desempeño.

La tracción delantera permite agrupar el conjunto motor-caja puente, una solución técnica que simplifica el sistema y brinda varios beneficios: menor cantidad de piezas mecánicas, en consecuencia, menor riesgo de averías y mayor simplicidad en el mantenimiento.

Al reducirse la masa trasera, se logra menor inercia, significando ello menor peso no suspendido permitiendo así, mejorar notablemente la tenida, el confort de marcha, y adoptar sistemas independientes más sencillos. El agrupamiento del conjunto motopropulsor permite simplificar y abaratar el sistema de transmisión.

La propulsión trasera no puede evitar restarle espacio al habitácuulo, a causa del túnel cardánico de transmisión. La diferencia con un vehículo de piso plano (tracción delantera) la notan quienes viajan en el asiento trasero.

Manejar un vehículo con tracción delantera no implica ser un especialista, pero sí obliga a un manejo distinto.

Requiere un cierto cuidado en las curvas, también necesario en uno con tracción trasera, pero debe variarse ligeramente la forma de manejo, exigiendo esencialmente, un acostumbramiento.

El auto con tracción trasera tiende a irse de cola; el de tracción delantera a irse de trompa, lo cual se corrige manteniendo la aceleración. Esta diferencia de manejo, con uno u otro tipo de tracción, sólo se percibe en las curvas.

Un auto con tracción delantera es más “manejable” que uno con propulsión trasera por la simple razón que en el primero, el conductor tiene en sus manos dos cosas: dirección y tracción.

Los primeros

Resulta imposible establecer una prioridad en materia de tracción delantera, por ser actualmente, la suma de varias invenciones. Pero desde el punto de vista histórico, la vanguardia corresponde sin duda a carro de Cugnot (1769), considerado como el primero autopropulsado.

En 1879, un abogado de Nueva York solicitó una patente para un auto propulsado por un motor de combustión interna, cuyo eje delantero era articulado mediante pivote y al cual se fijaba directamente el motor. Un sólo ejemplar de este vehículo se construyó en 1905. Simultáneamente, se produjeron en Francia y en América otros tres autos con tracción delantera.

Recién en 1924, un vehículo con tracción delantera logró notoriedad. Fue el Miller Júnior, clasificado segundo en las 500 Millas de Indianápolis disputadas ese año.

En Europa, allá por 1927, la construccíón del Grégoire-Tracta significó un notable adelanto en la difusión de la tracción delantera, al adaptarse por primera vez la junta homocinética conocida con el nombre de Tracta-Fénaille.

Construido por Errett Loaban Cord, el Cord 29 fue el primer auto presentado en el mercado de los Estados Unidos, en 1929, con tracción en las ruedas delanteras y producido en serie. En forma casi simultánea, eran lanzados en Alemania dos vehículos con similares características: el DKW modelo 1931 y el Adler Trumpf de 1932.

Citroen se lanzó de lleno a la tracción delantera en 1934 con el modelo 7 CV Traction Avant. Tanto la marca francesa, como DKW lograron éxitos de producción con los vehículos así accionados.

En Inglaterra, fue presentado en 1959 el Mini Minar (Austin y Morris), el primer vehículo de tracción delantera con motor transversal, logrando un resonante suceso en virtud del notable aprovechamiento del espacio merced al motor transversal que permitía reducidas dimensiones exteriores y amplio interior comparable a otros vehículos de mayor tamaño.

Fuente: Revista El Repuesto 2009

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1 comentario sobre “Tracción delantera”

  1. Martin dijo:

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