Citroën C5 2.0 HDI 138 FAP

Del C5 con motor Diesel hay cuatro variantes de 110, 138, 173 CV y 208 CV. Esta prueba trata de la versión de 138 CV, que es quizá la versión más interesante, junto con la variante de 173 CV.
El de 110 CV puede resultar algo escaso para ciertos usos. Es un motor brillante en otros coches (como el C4), no tanto en el C5, un coche más grande y especialmente pesado. En el C5 se puede decir que predomina la suavidad de funcionamiento frente a la potencia, y eso vale para todas las versiones.
Donde sí destaca el C5 es en confort de suspensión y, en general, por lo bien aislados que van los ocupantes de lo que ocurre en el asfalto. El resultado es satisfactorio con la suspensión de serie, pero sobre todo con la neumática (Hidractiva III +) que tienen las versiones más equipadas. Es muy poco frecuente encontrar un coche -sobre todo de menos de 30.000 €- que pueda tener dos tipos de suspensiones.
En general, el equipamiento que puede tener el C5 es muy abundante, incluye cosas como asientos delanteros eléctricos con calefacción y con función de masaje, navegador con disco duro, faros de doble xenón o airbag laterales para las plazas traseras. Un buen número de las opciones vienen dentro de paquetes, que en ocasiones son costosos; es decir, no siempre el cliente tiene muchas posibilidades de configurar el equipamiento a su gusto.

En el resto de los aspectos del C5 no hay nada que sea sobresaliente, aunque hay que destacar que hay una mejora clara de calidad de acabado respecto al anterior C5.
También respecto al anterior C5, se puede decir que si tenemos en cuenta lo que mide por fuera, se echa en falta un poco más de espacio por dentro, principalmente en las plazas traseras. Para quien necesite algo más de altura al techo en las plazas traseras o un maletero más cómodo de cargar, puede optar por la versión familiar (Tourer).
Fuente: Yahoo Cars





