Automóvil a cohete

En el autódromo de Avus, en Alemania, Fritz von Opel, nieto del fundador de la empresa homónima, condujo hace
80 años, un impresionante monoplaza impulsado a cohetes, estableciendo un récord mundial de velocidad máxima para un vehículo terrestre así propulsado, de 238 km/h. La fecha exacta fue el 23 de mayo de 1928, el monoplaza el Opel RAK 2 Sander, la concurrencia, 3.000 invitados especiales, que se asombraron por el espectáculo concretado ante sus ojos. La palabra “rak” en alemán significa cohete, y este elemento era la sensación mundial.
La historia del automóvil a cohete comenzó cuando el ingeniero, escritor científico, periodista, astrónomo y piloto de pruebas de autos y aviones, el austríaco Max Valier, se acercó a von Opel en 1927 buscando apoyo para la investigación de los motores a cohete.
Von Opel, piloto de autos de carrera, reconoció enseguida el potencial de la tecnología de propulsión por cohetes así mismo el valor publicitario de la compañía de su familia.
Pero Opel se negó a la fabricación en sí de los cohetes, aunque estuvo de acuerdo en financiar todo el proyecto, aportando 30.000 marcos, una cifra muy considerable por aquellos tiempos. Es así como Valier se contactó con Friedrich Sander, un reputado fabricante de bengalas señalizadoras.
De acuerdo a lo que escribe Jürgen Lewandowski en su completo libro sobre la historia de Opel, publicado en Alemania, también Sander se sintió fascinado por la idea, y en colaboración con Valier decidieron desarrollar dos tipos de cohete de carga seca para este propósito: uno tenía un empuje de 20 kilogramos y duraba 30 segundos, mientras que el otro tenía un empuje mucho mayor, de 180 kg, disponible sólo durante unos segundos. Se planeaba combinar los dos tipos en una unidad de propulsión, adaptable a un automóvil o un avión.
El RAK 1 se probó ante el público el 22 de abril de 1928, y fue conducido por el piloto Kart Volkhart en la pista de pruebas de Opel en Rüsselsheim. Los equipos de filmación hacían girar furiosamente la manivela de sus cámaras. El piloto Volkkhart alza el brazo a modo de señal: “despejen la pista para el primer automóvil del mundo propulsado a cohetes”. Durante un segundo el silencio es absoluto. A continuación, Valier grita “adelante”, y Volkhard acciona la palanca de ignición. Surge un rugido ensordecedor y un ruido como de tela rasgada, un chorro de llamaradas se perfila contra el cemento por detrás del auto, que se lanza hacia delante como proyectado por una gigantesca catapulta. La actuación del RAK 1 duró sólo 35 segundos, los suficientes como para demostrar su gran poder de aceleración y velocidad.

Felicitaciones a von Opel después de su hazaña, que estuvo a punto de costarle la vida.
Opel descubrió con satisfacción que el eco entre el público era más amplio y positivo de lo que se había esperado. En vista de ello, prosiguió el trabajo, a ritmo febril, en un nuevo y potente automóvil a cohete, de diseño mejorado.
Las fantasías de vuelos fiables a América y el desarrollo de naves espaciales comenzaron a parecer una realidad no lejana de alcanzar.
El RAK 2 Sander, una potencial súper bomba
Como la pista de la empresa Opel no estaba diseñada para velocidades superiores a 140 km/h, Fritz von Opel eligió el circuito de alta velocidad de Avus, en Berlín, para intentar batir el récord de velocidad con un diseño tecnológicamente más avanzado que el del RAK 1, principalmente en el aspecto aerodinámico.
El RAK 2 tenía un diseño estilizado con dos grandes alerones incrustados en la trompa para compensar las fuerzas ascensionales y prevenir que el auto saliera volando. Con la potencia de 24 cohetes de combustible sólido (pólvora), encendidos por un sistema eléctrico especialmente desarrollado y activado por pedal, este bólido generaba 6.000 kg. de empuje en el arranque y fue pensado para lograr una velocidad superior a los 200 km/h, pero nadie sabía exactamente qué velocidad podía alcanzar.
Van Opel, de 29 años, con una campera de cuero y las gafas protectoras de un aviador estaba sentado detrás del volante “viniéndole a la cabeza inquietantes pensamientos”, como recordaría más tarde, “sentado sobre 120 kilos de explosivos suficientes para volar un barrio entero”.
Hacia la gloria
Finalmente, sólo el legendario piloto de carreras de Opel, Car Jarns, Valier y el fabricante de cohetes Sander permanecieron al lado del piloto. Van Opel comentó más tarde “Sander me da la mano, ¿Por qué tanta formalidad?”
“Piso el pedal de ignición y los cohetes rugen detrás de mi, lanzándome hacia delante. Es liberador. Piso el pedal otra vez, otra vez -y me agarra con rabia auna cuarta vez. A mis lados, todo desaparece. Todo lo que veo ahora es que la pista se estira ante mí como un gran lazo. Piso cuatro veces más, rápidamente, ahora viajo sobre ocho cohetes.
La aceleración me da un empujón. Dejo de pensar. Actúo sólo por instinto, con fuerzas incontrolables que rugen tras de mí”. Este es el relato textual de van Opel de su extraordinaria experiencia.
La enorme velocidad causó que la parte delantera del bólido a cohetes se levantara al final de la prueba: los alerones no estaban regulados para contrarrestar suficientemente la tendencia a levantarse. Sólo las rápidas reacciones del piloto mantuvieron al RAK 2 en tierra, evitando así, una catástrofe.
En menos de tres minutos el espectáculo había terrminado. Von Opel y su auto a cohetes se convirtieron en la sensación de la noche a través de las noticias del mundo entero.
La revista Das Motorrad (la motocicleta) escribió:
“Nadie pudo escapar a la impresión de que habíamos entrado en una nueva era. El monoplaza de Opel con un motor de cohetes podría ser el primer paso práctico hacia la conquista del espacio”. La profecía se cumplió: el 11 de julio de 1928 volaba en Alemania, el primer avión-cohete, también desarrollado por Opel.
Hacia la guerra
Todas estas experiencias con cohetes fueron aprovechadas por el gobierrno del Tercer Reich, y se plasmaron cuando en plena guerra mundial comenzaron a lanzar sobre Londres las temibles bombas volantes V2, que causaron enormes daños y muchas pérdidas de vidas en la capital británica. Testigos oculares cuentan como “volaban por el aire” los típicos ómnibus de dos pisos cuando eran alcanzados por las V-2.
Terminada la guerra, los rusos y los norteamericanos se “repartieron” a los científicos alemanes especializados en cohetes y los llevaron a sus países, para así iniciar la era de los satélites y los viajes al espacio.
Retornando a los cohetes para los autos, estos se siguieron y se siguen utilizando en bólidos para batir récords. Asimismo, se han empleado cohetes para impulsar a automóviles de serie en los ensayos de choques, siendo Mercedes-Benz una firma pionera en la materia.
Fuente: Revista El Repuesto año 2009





