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Espejos retrovisores

En los automóviles actuales, principalmente en los de alta gama, los espejos retrovisores, tanto interiores como exteriores, son auto partes de tecnología avanzada que incorporan diferentes funciones para ayudar al conductor en su difícil tarea. Ahora, que la electrónica ha invadido vastos sectores de los vehículos, resulta completamente natural que le haya llegado el turno a los espejos.



El célebre escritor francés Jean Cocteau (1889-1963), decía que los espejos, antes de darnos la imagen que reproducen, deberían reflexionar un poco. Y tenía razón, cuando se trata de contemplarnos ante la superficie vítrea, pero en el caso de los automóviles, es todo lo opuesto, nos tienen que entregar de inmediato toda la información visual que captan. Esto es vital para la seguridad activa de la marcha, es decir la destinada a evitar los accidentes.
En los espejos, se aplica sobre una de sus caras un capa fínísima de metal, que en la actualidad es la plata. Esta se vierte sobre el cristal en forma de nitrato de plata mezclado con otros agentes que provocan la reducción del metal. Después de repetir la operación con un baño nuevo, queda sobre el cristal una capa de metal tan fina (se habrían de sobreponer 15.000 para formar una capa de un milímetro) que es necesario protegerla con una capa de barniz o pintura.
Los primitivos automóviles no tenían espejos de ningún tipo y al parecer, los primeros retrovisores fueron empleados a principios del siglo XX en las 500 Millas de Indianápolis para controlar la carrera detrás de los pilotos.


Un espejo plano refleja los rayos de luz que inciden en él, de manera que los rayos abandonan la superficie del espejo con un ángulo exactamente igual al ángulo de incidencia. Los rayos luminosos penetran en el ojo como si vinieran directamente de un objeto situado detrás del espejo, por lo que vemos una imagen del objeto en el mismo. Esta imagen es "virtual" y no puede ser proyectada en una pantalla. La imagen se encuentra invertida. Las imágenes formadas por dos espejos, como es el caso del periscopio (aplicado en muchos automóviles de estudio, inclusive algunos muy modernos), no son invertidas, ya que el segundo espejo corrige la imagen.
El periscopio que se ha instalado en diferentes modelos de automóviles, no fabricados  Posee un espejo para captar los rayos luminosos de los objetos y enviarlos a otro espejo, que dirige los rayos al ojo.
El retrovisor de puertas es un espejo gran angular convexo con la parte curva dirigida hacia el conductor. Refleja los rayos de luz de las imágenes de manera que éstas se diversifican. El ojo ve una imagen reducida de tamaño, dando al espejo un campo visual amplio, eliminando los llamados puntos ciegos. Con este tipo de retrovisor convexo, los objetos aparecen más pequeños y alejados. Hay que tener cuidado, por tanto, al juzgar las distancias.


Los diseños actuales

Para las puertas de los automóviles y camiones se utilizan grandes unidades con cuerpo de plástico. El ángulo de inclinación del espejo puede ser regulado de manera manual o eléctrica desde el interior del vehículo y en muchos modelos, el espejo de puerta derecho se inclina hacia abajo al conectar la marcha atrás para facilitar la tarea de estacionamiento. También los grandes espejos se pueden replegar manual o eléc-tricamente, para evitar que sean golpeados por otros vehículos cuando quedan detenidos en garages y otros sitios.

Estos espejos son cada vez más complejos, y además de pequeños motores eléctricos incluyen sistemas de calefacción para descongelar el cristal y quitarles el empañamiento.

Incluso ahora el cuerpo exterior de los espejos de puertas trae sistemas de diodos LEO luminosos para las luces de giro. También hay espejos de puerta izquierda en modelos de lujo que incorporan una brújula electrónica y también los que mediante señales luminosas de advertencia alertan al conductor que está siendo sobrepasado por otro vehículo. Todas estas funciones, con la excepción de las luces LEO, están incorporadas al vidrio del espejo, que se convierte así en una especie de "cristal mágico".

Al espejo complejo y de funciones múltiples que describimos le llega la energía de cables eléctricos generalmente conectados al sistema de buses de datos del vehículo, también llamado sistema multiplex, donde los mensajes viajan a la velocidad de la luz. A algunos espejos muy sofisticados, utilizados en los Rolls-Royce, por ejemplo, las señales de mando llegan por fibras ópticas, y
y la energía para el accionamiento de los micromotores a través de cables de cobre.


Retrovisores internos electrocromos

En los retrovisores comunes del habitáculo, que ahora están pega­dos al cristal del para­brisas por motivos de seguridad (se despren­den si sufren un golpe fuerte), hay una peque­ña palanquita para que el conductor la accione en caso de que lo encan­dilen las luces de los faros de los vehículos que vienen por atrás, para poner en acción a un sistema manual que atenúa la luz.
Pero los retrovisores más modernos, además de incluir en su cuerpo la computadora de a bordo, diversos inte­rruptores e indicadores y también el reloj digi­tal, son los llamados electrocrómicos, capa­ces de cambiar de color de manera reversible cuando se les somete a un voltaje eléctrico. De esta forma, se consigue un espejo antideslum­brante automático y de gran eficacia, que hace la conducción más segu­ra.
Este sistema está gobernado por tres células fotoeléctricas, que amortiguan el nivel de reflexión del espejo en caso de posibilidad de encandilamiento.
La unidad electróni­ca de control (un dimi­nuto microprocesador instalado en el interior del espejo) valora conti­nuamente la intensidad luminosa que le llega por la parte delantera del automóvil y la que le llega por la parte poste­rior mediante las células fotoeléctricas integra­das.

En función de la can­tidad de señal incidente
en el espejo y del valor de iluminación del entorno, amortigua el reflejo de manera rápi­da, adquiriendo una tonalidad azulada. Este espejo lleva en su base un pequeño interruptor que permite activarlo y desactivarlo a voluntad, encendiéndose un diodo verde al activarlo.
Cuando se produce una situación de encan­dilamiento, el testigo cambia de color verde a color ámbar. El equipo está trabajando y la pan
talla se irá obscurecien­do con una tonalidad azul muy agradable de manera progresiva, en función de la cantidad luminosa incidente.
En cuanto la fuente pertu rbaqora cese, recu­perará su transparencia normal de manera suave.
Estos espejos elec­trocromos evitan los fuertes deslumbramien­tos que suelen aparecen cuando los vehículos que vienen por detrás traen las modernas uni­dades de faros xenón con lámparas de descar­ga de gas, que iluminan muy bien la ruta pero
que son muy intensas y que pueden causar una serie de problemas de seguridad como el des­cripto.
El consumo de ener­gía eléctrica de este espejo es moderado, de 2,7 amperios y funciona normalmente en un rango de temperaturas que se extiende de los 40 grados bajo cero a los 90 grados sobre cero.
Los materiales elec­trocromos tienen una vida útil estimada en los 12 años. Los científicos conocen las ventajas de estas sustancias pero no totalmente los procesos físicos que producen el cambio óptico en las mismas, necesario para poder mejorar los dispo­sitivos. De todas mane­ras, los espejos electro­cromos para el retrovi­sor interno dan resulta­dos más que satisfacto­rios, a juzgar por los comentarios de los automovilistas.




La original forma de los espejos de las puertas en este Citroen del futuro.







 
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